Ya estamos en nuestra cuarta semana de curso y, en general, estoy muy contento con cómo hemos empezado. Los alumnos se están adaptando bien a sus clases, se están familiarizando con los nuevos paneles de control y poco a poco están adquiriendo nuestra rutina semanal.
Durante estas primeras semanas he sido deliberadamente bastante flexible cuando algún alumno no había hecho los deberes. Ha habido razones perfectamente comprensibles: algunos al principio no tenían claro qué tenían que hacer, otros todavía estaban aprendiendo a utilizar el nuevo sistema y, como es inevitable, alguno simplemente se olvidó.
Pero este periodo inicial de adaptación ya tiene que terminar.
A partir de esta semana, los deberes deberán estar hechos antes de venir a clase.
Antes de continuar, una aclaración importante: estas normas se refieren a nuestros grupos de niños y adolescentes. No se aplican a las clases de adultos.
Tal y como se indica en el Panel del Alumno, para los adultos los deberes son recomendables, pero no obligatorios. Los adultos han tomado por sí mismos la decisión de venir a clase y mejorar su inglés y, por tanto, pueden decidir cuánto trabajo adicional quieren realizar fuera del aula.
Naturalmente, hacer el trabajo semanal sigue siendo una práctica muy recomendable y les ayudará a progresar más rápidamente.
En el caso de los alumnos en edad escolar, sin embargo, los deberes forman parte del curso y son obligatorios.
Los deberes son una parte pequeña, pero esencial, del curso. Normalmente requieren tan solo 15–20 minutos y están diseñados para reforzar lo que hemos trabajado durante la clase.
No se trata de ser estrictos porque sí. Si un alumno se acostumbra poco a poco a venir sin haber hecho sus deberes, rápidamente se convierte en un hábito y, al final, es su propio progreso el que se ve perjudicado.
Por este motivo, si un alumno en edad escolar no ha realizado los deberes, no podrá asistir a su clase habitual esa semana.
Siempre que sea posible, intentaré buscarle un hueco en otro grupo para que pueda recuperar la clase una vez realizados los deberes. Desgraciadamente, dependiendo de los grupos y de las plazas disponibles, esto no siempre será posible.
Soy consciente de que algunos alumnos vienen desde bastante lejos, y no quiero que nadie haga un viaje innecesario. Normalmente reviso los deberes antes de las clases del día y, siempre que pueda, si veo que falta el trabajo de algún alumno, avisaré a la familia con antelación.
Si os escribo para comunicaros que vuestro hijo o hija no ha hecho los deberes, no estoy criticando a los padres ni pidiendo que os responsabilicéis vosotros de hacer o supervisar sus deberes.
La responsabilidad es del alumno.
Nuestra labor, como padres y profesores, es ayudarles a desarrollar el hábito de responsabilizarse de su propio trabajo.
Si olvidarse de los deberes no tiene ninguna consecuencia, es muy fácil volver a olvidarlos la semana siguiente. Si, por el contrario, saben que tienen que completar el trabajo antes de poder asistir a su clase, esa rutina se establece muy rápidamente.
Hay una solución muy sencilla que funciona sorprendentemente bien: poner una alarma semanal.
Por ejemplo, el domingo a las 10:00: ECS – DEBERES.
Si el alumno todavía no tiene teléfono móvil, mamá o papá pueden poner el recordatorio en el suyo. Después de unas semanas, hacer los deberes simplemente se convierte en una parte más de su rutina semanal.
Hay una diferencia que para mí es muy importante.
Si un alumno ha intentado hacer los deberes pero hay algo que no entiende, que se ponga en contacto conmigo. Eso nunca supone ningún problema.
Que me mande un WhatsApp. Que me pregunte antes de la clase. Si es necesario, puede incluso pasar por la academia cinco o diez minutos para que le ayude.
Me encanta que los alumnos me pidan ayuda, porque eso significa que están asumiendo la responsabilidad de su propio aprendizaje.
«No entiendo esto, ¿me puedes ayudar?» es perfectamente válido.
«No lo he hecho» no lo es.
También quiero recordar a todos la importancia de llegar puntualmente a clase.
Nuestra norma es muy sencilla: los alumnos deben estar en la academia y preparados para empezar aproximadamente dos minutos antes de la hora de su clase.
Esto empieza a ser especialmente evidente en algunos grupos de Madrugadores, donde algunos alumnos están comenzando a llegar cinco e incluso diez minutos después de que haya empezado la clase.
Por favor, organizaos para que esto no se convierta en un hábito.
Llegar tarde significa que el alumno se pierde el comienzo de la clase y, además, abrir la puerta e incorporarse cuando la clase ya está en marcha interrumpe a todos los compañeros que sí han llegado puntualmente.
La puntualidad también forma parte de aprender a ser responsable y de respetar al resto del grupo.
Llegar dos minutos antes es llegar a tiempo. Llegar cinco minutos tarde es llegar tarde.
En general, estoy realmente muy contento con el comienzo de este curso.
Las primeras semanas siempre son un periodo de adaptación. Los alumnos aprenden cómo funciona el sistema, dónde encontrar todo en su Panel del Alumno y qué esperamos de ellos.
Ahora que nos acercamos al final del primer mes, es el momento de que esas pequeñas responsabilidades se conviertan en hábitos semanales normales: venir preparados a clase, realizar el pequeño trabajo que corresponde en casa, pedir ayuda cuando sea necesario y llegar puntualmente.
Gracias, como siempre, por vuestra colaboración y por ayudarnos a establecer estos buenos hábitos desde el principio del curso.
Abbey
English Conversational Skills